Tan importante como el diseño del tatuaje es saber cómo curar un tatuaje recién hecho, el resultado final de nuestro tattoo dependerá en parte, de cómo lo hayamos cuidado y de cómo cicatrice. Tanto la conservación del color, como la cicatrización requieren de una serie de cuidados que no debemos pasar por alto. Principalmente hay que poner mucha atención a esas primeras semanas tras la realización del tattoo.
Es importante que sigas las indicaciones del tatuador sobre cómo curar un tatuaje recién hecho, ya que dispone de la suficiente experiencia sobre los cuidados más adecuados. En cualquier caso, nosotros te aportamos una serie de recomendaciones que te servirán de ayuda en caso de que tengas algún tipo de duda. Aquí te traemos unos consejos para que sepas cómo cuidar un tatuaje recién hecho.
Hay dos variables que de alguna manera pueden alterar el buen resultado de un tatuaje. Por un lado se encuentra la ausencia de higiene durante su realización, pero también entra en escena la poca atención que se le preste a la fase de curado una vez realizado.
Para lo primero solo tendrás que ponerte en manos de un profesional cualificado. Pide referencias a la gente de tu entorno para que te recomienden uno de confianza, que sepas que haga un buen trabajo. Sin embargo, el segundo detalle depende básicamente de ti.
Un adecuado cuidado hará que se cicatrice correctamente, además de prevenir infecciones. Pero también resultará de gran importancia para conservar la apariencia estética del tatuaje, tanto el color como la textura. Pon especial atención sobre todo a aquellos que cuenten con tinta de color.
Cómo curar un tatuaje recién hecho:
Para curar un tatuaje recién hecho debemos seguir los siguientes pasos:
Protege el tatuaje con una capa de film transparente o empapador.
Una vez que finalice la sesión, el profesional se encargará de tapar la zona trabajada con una película de poliuretano. Con esto se busca aislar este espacio de posibles infecciones, controlar la temperatura y evitar los roces con la ropa u otros elementos.
En función del tamaño, las tintas y otros detalles, es posible que te recomienden quitarte la venda en un par de horas. Lo aconsejable sería cambiarlo a las 2 horas y lavarlo. Algunos diseños pueden exigir unas cuantas jornadas de aislamiento para curar totalmente. Ya sabemos que hay muchas ganas de lucir el tatuaje, pero no ocurrirá nada si aguardas 24 horas.
Quita el film y lava la zona
Una vez transcurridas esas horas o días de cubrición procederemos a la retirada de la capa de film o empapador. Notarás como la piel estará un tanto enrojecida, incluso que haya líquido o exudación de la tinta. Se trata de algo muy común en esta fase.
Con el vendaje retirado procederemos a lavar esa zona con agua templada y jabón antibacteriano. Procura que el agua esté templada para que no se resienta la piel con el exceso de calor o de frío. Siempre lávate las manos muy bien antes de frotar el tatuaje.
A continuación habrá que secarlo con suavidad a toques con papel de cocina y aplicar un poco de loción para el cuidado del tatuaje. Te recomendamos la Vegan Lotion Tattoo que podrás encontrar en nuestra tienda online. Las lociones que se emplean para las rozaduras del pañal pueden servirte sin problemas.
Realiza las curas varias veces al día
La frecuencia del lavado estará condicionada al tamaño, lugar y color del tatuaje. Lo habitual es que se haga entre 2 y 4 veces al día, extendiendo dicha tarea durante al menos un par de semanas.
El lavado y el secado debe realizarse con mucha delicadeza en esta fase inicial.
Procura mantener la zona limpia y seca
En estas primeras semanas resultan muy comunes la descamación y los pequeños sangrados. De hecho están considerados los síntomas más frecuentes durante los cinco días posteriores a la realización del tatuaje. De ahí que resulte imprescindible mantener esa zona limpia y seca durante esas primeras semanas.
No habrá inconveniente para que te duches con normalidad, aunque tendrás que posponer otras actividades como la playa, la piscina o los baños prolongados. Tampoco se recomienda ponerse al sol de manera directa ni las rozaduras con la ropa. En la medida de lo posible es preciso que lleves ropa holgada.
Evita rascarte
Es posible que los impulsos te lleven a querer rascarte la zona del tatuaje. Procura evitar tocarlo, ya que corres el riesgo de sufrir una infección e incluso de dañar el diseño del mismo. Piensa que lo importante es que cicatrice bien y que puedas lucirlo en condiciones lo antes posible. Para la mayor parte de los tatuajes este proceso se extiende entre las 2 y 4 semanas.
Utiliza protector solar
Una vez que el tatuaje haya cicatrizado tendrás la posibilidad de empezar a utilizar protector solar si se encuentra en un espacio visible. Es una costumbre que deberás adoptar en el tiempo para que mantenga su diseño y color.
Para esto también será necesario que límites mucho más tus baños en la piscina o en el mar. Ten en cuenta que la mayor parte de las complicaciones que se generan son a consecuencia de infecciones bacterianas. De ocurrir esto, los médicos te propondrán el consumo de antibióticos por vía oral.
Otros cuidados necesarios para curar el tatuaje
Además de todo esto, también será preciso que evites la práctica de actividades que te hagan sudar o que provoquen la fricción con otras zonas del cuerpo u objetos. Por mucho que nos apetezca enseñar el tatuaje, hay que respetar siempre los tiempos de cicatrización que recomiende el profesional. Sigue al pie de la letra sus consejos.
Hay que lavarse bien las manos con agua y jabón antes de realizar las curas, y es importante que se evite el contacto con esa zona.
Con todo lo expuesto, a partir de las cuatro semanas ya podrás disfrutar de tu tatuaje. En función de la sensibilidad de la piel o del color, también existe la posibilidad de que el periodo de curación se alarga al menos otro mes.
Y recuerda que seguir estos consejos sobre cómo cuidar un tatuaje recién hecho, evitará complicaciones posteriores.
